domingo, 28 de octubre de 2012

Feliz.

Y cuando pensaba que todos los tíos eran unos hijos de pu** y que ninguno merecía ningún esfuerzo, conozco a uno que me hace pensar lo contrario, ¡maldito! Con lo feliz que era odiando a la humanidad. Y diréis, ¿cuándo? ¿cómo? ¿dónde? Pues resulta que ya le conocía de antes pero de estas veces que te juntas con cierto tipo de gente (de ese tipo de gente con la que te das cuenta de que no pintas ná) y piensas que ni ellos ni los colegas se van a fijar en ti para nada y andas por ahí en plan andrógena-asexual. Total, que un día de Feria: ¡zas, zas, lanza rayos!
Y al poco pues nos empezamos a ver de forma más asidua.

Es verdad que no nos conocemos mucho; tampoco se han dado muchas circunstancias como para ver diferentes tipos de reacciones, por lo que es normal que en algunos aspectos no nos conozcamos apenas. Pero lo poco que le conozco me gusta bastante. Es un hombre con el que puedes hablar tranquilamente, además es cariñoso, atento, guapo y transmite confianza. No sé, pero es la primera vez que se me da bien confiar en alguien, normalmente no confío ni en mi sombra, porque ya me la han jugado más de una vez y por tonta pues una cae y confía. Pero no se le ve una persona con maldad, una persona a la que no le importe hacer daño, no, todo lo contrario. Se preocupa por mí y eso siempre es de agradecer. Yo también me preocupo por él, y en ocasiones, más de lo que quisiera. No por nada, si no porque quizás cada vez me sienta mejor con él y eso, en parte, me de cada vez más miedo.


El miedo es algo común, que toda persona tiene en algún momento de su vida, yo tengo miedo últimamente a casi todo. No soy una persona con una alta autoestima y, sinceramente, cuando veo lo que vale este hombre y lo que soy yo hay cosas que no entiendo. Es decir, un tío de 30 y tantos, con trabajo, viviendo sólo, etc. y yo, una tía de 25 que sigue viviendo con sus padres, no tiene trabajo (ni muchas oportunidades de conseguir uno) y que todavía no sabe ni qué estudiar. Por no hablar de lo infantil que soy la mayor parte del tiempo y de la ansiedad que padezco, que hace que me piense todo mil veces y me tenga que dar cabezazos contra la pared para no decir tonterías de las que me acabaría arrepintiendo.

Quizás sea verdad que yo me como mucho la cabeza pero no dejo de tener razón, la realidad es la realidad, por lo que no entiendo qué ve una persona con una vida medio hecha en una persona con una vida hecha mierda. Es verdad que no somos una pareja, estamos de rollo, sí, pero aún así sigo sin entenderlo, porque sinceramente, creo que yo no estaría ni de rollo con un tío como yo.

Pero pese a todo, es un tío que merece la pena tener a tu lado, aunque sea de rollo, aunque el mes que viene se acabe cansando o conozca a otra persona y se acabe todo, porque creo que hacía mucho tiempo que no me sentía tan a gusto, tan feliz y, en parte, también hacía mucho que no tenía tanto miedo a perder lo poco que tengo. Por eso merece la pena esforzarme en controlar la ansiedad, en buscar trabajo, en aclararme en lo que quiero estudiar o no, etc.
Me gustan muchas cosas suyas, algunas caras que pone, lo tímido que se pone a veces, la carilla acangrejada que se le pone y cómo habla cuando bebe; las caricias, los abrazos, lo besos, el sexo (y el sexo para mí es muy importante), la forma de pensar en muchos aspectos de la vida, la empatía que tiene, etc. Además, me hace sentir guapa y deseada y eso siempre gusta.

Pienso que es un tío maravilloso, quizás más adelante mi opinión cambie, pero por ahora es un tío del que una no podría quejarse aunque quisiera y que me hace sentir muy bien, muy feliz. Y para mí eso es lo que cuenta.